Leiro&Freitas

Leiro y Freitas son dos grandes humoristas. Creo que todavía no lo saben -aunque seguramente lo sospechen-, pero cuando se juntan, salen chispas. Colaboraron en varias iniciativas, una de las más constantes fue la revista infantil Billiken, hace ya unos cuantos años. Gracias a algunos trabajos delirantes realizados contra reloj con Freitas para un par de editoriales de Barcelona y a los años compartidos en una redacción trasnochada en Buenos Aires con Leiro y otros periodistas por entonces en ciernes, hemos logrado que estén en Aroundbarcelona, esta vez con el Basket Cat. No podíamos esperar menos de una dupla que ante todo, es deportista (no se pierden ni un partido de Ginobili o de la selección argentina de fútbol por televisión).

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Basket Cat

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Scattie Mamos, líder de los Backstreet Cats de Cincinnatti, campeones de la Liga NBCA 2004.

 

Cada día el Basket Cat gana más adeptos en el mundo entero, y especialmente en los Estados Unidos. En este nuevo deporte, nacido en las aceras que rodean al Jardín Botánico de Nueva York, la tradicional pelota ha sido reemplazada… por gatos. Si bien el juego ha ganado en rapidez (los felinos son ágiles y poseen una natural tendencia a escabullirse del campo de juego), también tiene su costado malo ya que los mininos muerden, maúllan, arañan… pero no rebotan.

Con algunas modificaciones, el reglamento del Basket Cat es muy similar al de su antecesor, el Basket Ball. Tiene tres reglas básicas: 1) las volcadas están totalmente prohibidas (un triunfo de las asociaciones protectoras de animales); 2) si el gato se agarra del aro con sus patas, no se puede tirar de su cola para lograr un doble, y 3) no se pueden usar más de cinco felinos por partido.

Las ligas mayores suelen usar gatos persas y de angora. Los universitarios, en cambio, optan por los siameses, y los jugadores callejeros se conforman con ejemplares de la raza Terbal (Terrenus Baldiensis según su nombre científico).

Según algunas denuncias, el auge de este deporte ha producido un aumento en el contrabando de felinos hacia los Estados Unidos. Los lugares preferidos de los traficantes son geriátricos, facultades de agronomía, parques y plazas. El cuidador de una de ellas fue categórico: “Joder -nos dijo- acá hay gato encestado”.

Jimmy Catanzzaro, de los Niagara Cats de Búfalo, en una típica jugada de pizarrón.

Curiosity Killy, gato que ostenta el récord de haber sobrevivido a tres temporadas consecutivas, ahora retirado, vive en Miami.

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